Memoria en remojo
¿Cómo fotografiar algo que está en todas partes pero que nunca aparece solo?
Esa pregunta nació en la residencia de 21 días en territorio Maijuna, en la Amazonía peruana, una comunidad nativa del noreste del Perú donde oko, el agua, es la condición de la vida cotidiana.
La memoria en remojo es un proyecto que trabaja en tres capas simultáneas. La primera son los lúmens, impresiones directas sobre papel fotosensible expuesto al sol amazónico, sin cámara, sin control. Cada hoja o flor recogida durante la residencia llevaba adentro su propia cantidad de agua, su temperatura, la humedad exacta del momento en que fue encontrada. Esos factores determinan la imagen. La naturaleza determina el resultado y la comunidad reconoce en todas sus formas esas plantas.
La segunda capa es fotografía digital, un registro construido desde la escucha activa y el vínculo con distintas personas de la comunidad. Cuaña sonríe antes de responder frescura cuando le pregunto qué siente al entrar al agua. Los niños jugando fútbol en una cancha inundada sin explicación ni queja. Natalia está lavando ropa mientras sus hijos se lanzan desde un árbol al río. Matanque, de 73 años, que enseñó a nadar a su nieto a los cinco años para que no se ahogue, y que, al preguntarle qué le diría al agua, responde sin dudar: “No me dejes de dar agua. Dame agua todo el tiempo, si no, me muero.”
La tercera capa es la inteligencia artificial, utilizada no como sustituto de la materia viva sino como su continuación. Los lumens, esas impresiones analógicas hechas con plantas y humedad amazónica, fueron animados con IA; las hojas vuelven a moverse. En ese mismo video conviven las fotografías digitales de la comunidad y la dependencia total del agua como único recurso y única vía.
Oko no cabe en un encuadre porque no es un objeto, es la condición de todo lo que ocurre dentro de ella, el pigmento de una hoja, la sonrisa de quien entra al río, el mito que explica por qué ciertos animales tienen manchas, la frase dicha por muchas personas una tarde de sol como si fuera lo más obvio del mundo.
“Es fresco.”
No como descripción del agua, sino como una descripción de lo que el agua hace en el cuerpo y territorio cuando la toca.
